Quisiera aprovechar este post para recordar lo que fue el día CDC (club de creativos), celebrado aquí en Valencia, y más concrétamente en el Palau de las Arts.
Durante el debate uno de los responsables de la página Domestika dijo: “esto parece una convención de protésicos dentales, podríamos hacer una capea”. Rafa Antón, director creativo y ejecutivo de Vitrubio Leo Burnett respondió: “en este evento nos hemos preocupado de un análisis técnico del la publicidad, como las piezas, spots etc…” Y yo me pregunto : ¿análisis técnico? ¿Análisis de qué? ¿a qué se refiere?.
Susana Noguero de Platoniq explicó todo el rollo de Web 2.0 desde un punto de vista poco atractivo, frío y sin dejar claro de qué trataba la web 2.0, sin explicar la filosofía ni la forma de pensar de está. Tan teórica fue la puesta en escena que una persona del público preguntó por vía SMS “cómo se ganaban la pasta” y ella respondió: con servicios colaterales. La pregunta no debería ser respondida, ya que el objetivo de la web 2.0 no es ganar pasta ni hacer negocio.
El CDC siguió con una patética entrevista a Santiago Cañizares y Fele Martinez, el aburridísimo “pensamiento” de Julio Wallovits y un divertido pero insulso discurso de Ze Frank.
Pero ahora llegamos a un punto interesante: La publicidad Tailandesa. Jureeporn Thaimdumrong argumentó sobre las 3 épocas de la publicidad tailandesa. Comenzó su ponencia trazando en rasgos generales el modo de vida de su país, donde todo gira en torno al Rey y a la identidad nacional.
Dividió la charla en tres apartados, introducidos por spots de los distintos periodos. La publicidad en las décadas de los 70 y los 80 estaba dirigida a las clases económicas más altas, evolucionando en los 80 y 90 para orientar el mensaje a todo el pueblo. Debido a la crisis económica que sufrió Tailandia en 1998 la mayoría de publicitarios se vieron en el paro y tuvieron que cambiar de actividad, algunos incluso se hicieron monjes. Los que permanecieron en el negocio se cuestionaron si de verdad necesitaban hacer publicidad para vender sus productos. Tras este cambio, los publicitarios “utilizamos la idea de ser tailandés para crear una actitud que cuestione las ideas de sólo hacer buenas ventas”. “Ahora la idea es mejorar la forma de pensar y actuar de los consumidores”.
Jureeporn finalizó con una reflexión, “A veces es más importante la pregunta que la respuesta”. “Si nadie se cuestiona nada en este mundo, tendremos coches más rápidos, pero no podremos conducirlos”
En definitiva, soso, poco preparado, pelito a lo afro, gafas de pasta fotocol y firmas a los trainers. Lo único bueno fue la publicidad tailandesa, las campañas de marketing directo de Shackleton y la autopromoción de Villarosas.